TORCALEROS: una revista para descubrir lo que todavía desconocemos de nuestro Torcal
La Asociación Torcaleros presenta el primer número de una publicación que reúne ciencia, historia, naturaleza, memoria y conservación. Más de cien páginas que demuestran que, por mucho que creamos conocer nuestra sierra, El Torcal todavía tiene innumerables historias que contarnos.
Antequera, 18 de octubre de 2026.
Hay lugares que forman parte de nuestra vida hasta tal punto
que llegamos a creer que los conocemos. Los hemos contemplado cientos de veces,
hemos recorrido sus caminos, admirado sus formaciones rocosas, disfrutado de
sus atardeceres y observado cómo las nubes juegan con sus cumbres. Pero basta
escuchar a quienes han dedicado buena parte de su vida a estudiarlos para
descubrir que apenas conocemos una pequeña parte de cuanto encierran.
Eso es, precisamente, lo que sentí el pasado viernes, 16 de
octubre, durante la presentación del primer número de la revista TORCALEROS,
una publicación que considero mucho más que una revista sobre nuestro
extraordinario paraje natural.
Es una invitación a descubrirlo, comprenderlo, disfrutarlo
y, especialmente, a comprometernos con su conservación.
Cada intervención permitió acercarnos a una parte de esta
publicación, pero también conocer la ilusión, el trabajo y el compromiso que
hay detrás de ella.
Y debo reconocer que salí de aquella presentación con una
sensación muy concreta: ¡cuánto nos queda todavía por aprender de El Torcal
y qué importante es que haya personas dispuestas a dedicar su tiempo a
enseñárnoslo!
Una asociación joven con una enorme tarea por delante
La Asociación Torcaleros nació oficialmente en agosto de
2024 con una finalidad que debería unirnos a todos: defender, conservar y
divulgar el extraordinario patrimonio natural, histórico y cultural de El
Torcal de Antequera.
En apenas dos años ha conseguido reunir a un importante
grupo de personas comprometidas, organizar actividades, promover
investigaciones, recuperar conocimientos y abrir espacios de reflexión sobre el
presente y el futuro de nuestra sierra.
Esta primera revista es una magnífica muestra de ese
trabajo.
Su presidente, José Antonio Carreira, transmitió durante la
presentación la satisfacción de ver materializado uno de los proyectos que la
entidad se había marcado desde sus comienzos: contar con una publicación propia
capaz de reunir y compartir el conocimiento de quienes investigan, estudian y
aman El Torcal.
Porque una cosa es admirar un paisaje y otra, mucho más
comprometida, es dedicar esfuerzos a comprenderlo y protegerlo.
La revista comienza precisamente con un «Resumen de la
Memoria Anual 2025 de Actividades de la Asociación Torcaleros», bajo el
subtítulo «Un año haciendo historia en El Torcal».
Sus páginas permiten descubrir la intensa actividad
desarrollada por esta asociación: conferencias, exposiciones, investigaciones
científicas, jornadas de voluntariado, encuentros, rutas y actuaciones de
defensa del patrimonio natural.
También incluye un apartado dedicado a sus canales de
comunicación, «Conoce nuestro canal de noticias», que refleja la
voluntad de mantener abierta la participación y convertir el conocimiento en
una herramienta al alcance de todos.
Pero lo verdaderamente extraordinario llega cuando
comenzamos a recorrer los artículos que conforman este primer número.
Una revista que nos descubre historias que ni siquiera imaginábamos
El Torcal de Antequera: ¿Parque nacional?
Manuel Romero González
El primero de los trabajos nos lleva a una cuestión
histórica tan sorprendente como sugerente.
Bajo el título «El Torcal de Antequera: ¿Parque
nacional?», Manuel Romero recupera documentación de comienzos del siglo XX
relacionada con el reconocimiento y la protección de nuestra sierra.
Es uno de esos artículos que despiertan la curiosidad desde
el propio título.
¿Qué consideración merecía El Torcal hace más de un siglo?
¿Qué se pensaba entonces de sus valores naturales? ¿Qué iniciativas llegaron a
plantearse?
La reproducción de documentos históricos convierte la
lectura en un viaje a una época en la que ya existía conciencia de la
singularidad de este paisaje.
Y también nos invita a reflexionar sobre cuánto hemos
avanzado desde entonces y cuánto nos queda todavía por hacer.
Aportaciones al conocimiento florístico de un paraje único
Ana Paula Schimith Barbosa
Si algo demuestra este artículo es que El Torcal sigue
siendo un territorio de descubrimientos.
La investigadora Ana Paula Schimith Barbosa presenta una
aportación científica de enorme interés al conocimiento de su flora, con la
incorporación de 72 nuevas citas botánicas respecto al catálogo de
referencia de 1984.
Me parece extraordinario que, en un espacio que creemos tan
estudiado, continúen apareciendo novedades capaces de ampliar nuestro
conocimiento científico.
El trabajo aborda especies, familias botánicas, distribución
geográfica y aspectos relacionados con su conservación.
Pero, por encima de todo, nos recuerda que el valor de El
Torcal no reside únicamente en sus espectaculares rocas.
Existe un universo de vida, muchas veces diminuto y
desapercibido, que merece toda nuestra atención.
Arbustos del Torcal de Antequera: Saúco (Sambucus nigra)
Ana María Artacho Acedo
¿Cuántas veces habremos pasado junto a un arbusto sin
detenernos a pensar en su historia, sus características o sus usos
tradicionales?
Ana María Artacho dedica su artículo al saúco, una especie
presente en distintas zonas del paraje.
A través de sus páginas nos aproxima a su descripción
botánica, propiedades, usos tradicionales, leyendas y lugares donde podemos
encontrarlo.
Es una magnífica manera de comprender que la naturaleza
también forma parte de nuestra cultura y de los conocimientos que se han
transmitido durante generaciones.
Fauna de vertebrados de El Torcal de Antequera:
Águila perdicera (Aquila fasciata)
Manuel Romero González
La biodiversidad del Torcal tiene también protagonistas que
despiertan una admiración especial.
Uno de ellos es el águila perdicera.
Manuel Romero nos acerca a esta extraordinaria rapaz, a su
presencia en el entorno y a la importancia de conservar las condiciones que
permiten su supervivencia.
Es un artículo breve, pero de enorme valor para comprender
que la conservación de un espacio natural debe medirse también por la capacidad
de mantener la vida que alberga.
Cuando las nubes también cuentan historias
La «montera» y la formación de nieblas en El Torcal
José A. Carreira de la Fuente
Este fue otro de los trabajos que más llamaron mi atención
durante la presentación.
Los antequeranos conocemos bien esa imagen de nuestra sierra
cubierta por una característica formación de nubes, como si alguien hubiera
colocado una enorme montera sobre sus cumbres.
La hemos contemplado innumerables veces. Forma parte de
nuestro paisaje, de nuestras conversaciones e incluso de nuestro refranero
popular.
Pero ¿sabemos realmente por qué se produce?
José Antonio Carreira dedica un extenso e interesantísimo
trabajo a explicar este fenómeno meteorológico, relacionando observaciones,
condiciones atmosféricas y conocimientos científicos.
La revista consigue así transformar algo tan cotidiano para
nosotros en una oportunidad para aprender.
Y esa es una de las grandes virtudes de esta publicación: hacernos
mirar de otra manera aquello que siempre hemos tenido delante.
La Boca del Asno: una historia prácticamente desconocida
Melchor de Gerona y el Cuartel de la Boca del Asno
José Jiménez Morente
Un ingeniero ilustrado a los pies del Torcal de
Antequera.
Si tuviera que destacar uno de los artículos por lo
sorprendente y desconocido de su contenido, posiblemente elegiría este.
José Jiménez Morente, Pepe Jiménez para quienes lo
conocemos, nos introduce en un episodio histórico relacionado con la Guerra de
la Independencia que probablemente resulte desconocido para una gran parte de
los antequeranos.
El protagonista es Melchor de Gerona, un ingeniero
militar cuya trayectoria aparece vinculada a la construcción de una posición
defensiva en la Boca del Asno, en el estratégico acceso a nuestra comarca.
La investigación incorpora documentación histórica, planos y
referencias que permiten acercarnos a un episodio de nuestro pasado que merece
ser conocido.
No quiero desvelar demasiado, porque considero que este es
precisamente uno de los artículos que justifican por sí solos adquirir la
revista.
Solo diré que resulta apasionante descubrir que lugares por
los que hemos podido pasar tantas veces esconden acontecimientos y personajes
que permanecían prácticamente fuera de nuestra memoria colectiva.
Pepe Jiménez consigue que contemplemos ese rincón del Torcal
con otros ojos.
Y eso, para quienes disfrutamos conociendo la historia de
nuestra tierra, tiene un valor incalculable.
Descubrir El Torcal cuando desaparece la luz del día
5 beneficios del senderismo nocturno
Lidia Cabello Ligero
Disfruta de un turismo de ocio diferente.
La intervención de Lidia Cabello fue otra de las que me
hicieron reflexionar sobre las posibilidades de disfrutar de nuestra sierra de
una forma distinta.
Estamos acostumbrados a identificar una visita al Torcal con
recorrer sus senderos durante el día, contemplar sus formaciones rocosas y
disfrutar de las vistas.
Pero ¿qué ocurre cuando llega la noche?
Lidia nos propone descubrir otra dimensión de este paisaje.
Caminar bajo las estrellas, escuchar los sonidos que durante
el día pasan desapercibidos, percibir los olores de la naturaleza, experimentar
el silencio y observar un cielo que difícilmente podemos disfrutar desde
nuestras ciudades.
Ver, escuchar, oler, sentir... descubrir El Torcal de
otra manera.
Su artículo presenta los beneficios del senderismo nocturno
y ofrece recomendaciones para practicarlo con seguridad y respeto al entorno.
Me parece una propuesta especialmente interesante porque
plantea una forma diferente de acercarnos a la naturaleza, siempre que se
realice de manera responsable, organizada y compatible con su protección.
No se trata necesariamente de que vayan más personas, sino
de aprender a disfrutar mejor de aquello que tenemos.
Quina, la última borrica del Torcal
Miguel Ángel Varo Sánchez-Garrido
La última borrica del Torcal de Antequera.
Hay artículos que aportan conocimiento científico y otros
que, además, nos tocan directamente el corazón.
Este es uno de ellos.
Miguel Ángel Varo recupera la historia de Quina, vinculada a
un episodio que forma parte de la memoria reciente de nuestra sierra.
Su relato nos transporta a un tiempo en el que los animales
de carga, los caminos y las familias que habitaban y trabajaban en El Torcal
formaban parte inseparable de su paisaje.
La publicación incorpora fotografías y recuerdos que ayudan
a reconstruir aquella relación entre las personas, los animales y el
territorio.
Es un artículo que no deberíamos leer con nostalgia
únicamente, sino también con gratitud hacia una forma de vida que ha
contribuido a configurar el paisaje que hoy disfrutamos.
Una máscara íbero-fenicia de paradero desconocido
El Torcal d'Antequera (Andalousie)
Miguel Ángel Varo Sánchez-Garrido
La primera expedición científica en El Torcal de
Antequera y el hallazgo del Mascarón Íbero-Fenicio.
Otro de los grandes descubrimientos de esta revista, al
menos para mí, es el que Miguel Ángel Varo nos presenta en este artículo.
Nos traslada a comienzos del siglo XX y a una de las
primeras expediciones científicas realizadas en El Torcal.
Pero hay un elemento especialmente intrigante: un
mascarón íbero-fenicio documentado hace aproximadamente 120 años cuyo paradero
actual se desconoce.
La propia revista reproduce una imagen histórica de aquella
pieza.
¿Dónde apareció? ¿Qué se conoció entonces de ella? ¿Qué
sucedió después?
Son preguntas que invitan a sumergirse en la investigación.
Y también nos hacen pensar en cuánto patrimonio histórico
puede permanecer olvidado, disperso o pendiente de ser redescubierto.
Sin duda, uno de esos trabajos que despiertan el deseo de
seguir investigando.
Los nombres que guardan la memoria del territorio
Topónimos de El Torcal: Paso de Quiebraatajarres
Manuel Romero González
Los nombres de los lugares nunca son casuales.
Detrás de muchos de ellos encontramos historias,
actividades, costumbres y formas de vida que explican cómo nuestros antepasados
se relacionaban con el territorio.
Manuel Romero recupera en este artículo uno de esos
topónimos singulares: el Paso de Quiebraatajarres.
Una pequeña muestra de cuánto conocimiento puede esconderse
detrás de una denominación popular y de la importancia de conservar esa memoria
antes de que desaparezca.
La conservación debe ser la verdadera medida del éxito
La gestión del Paraje Natural de El Torcal de Antequera en 2024
Manuel Romero González
Este es, posiblemente, uno de los artículos que considero
más importantes por la reflexión que plantea sobre el presente y el futuro de
nuestro Torcal.
Manuel Romero, antiguo conservador del paraje, aporta su
experiencia y conocimiento para analizar distintos aspectos de la gestión de
este espacio natural.
Durante su intervención en la presentación hubo una idea que
me pareció especialmente acertada y que quiero destacar.
El éxito de la gestión de El Torcal no debería medirse
por el aumento del número de visitantes, sino por la conservación de sus
especies, de sus ecosistemas y de los valores naturales que lo hacen único.
Una reflexión que comparto plenamente.
No podemos confundir el éxito turístico con el éxito
medioambiental.
Un espacio natural protegido no es mejor porque consiga
atraer cada año a más personas. Es mejor cuando mantiene su biodiversidad,
cuando conserva sus características originales, cuando sus especies encuentran
condiciones adecuadas para vivir y cuando las generaciones futuras pueden
recibirlo en condiciones, al menos, tan buenas como las actuales.
Y hay otra cuestión que personalmente considero fundamental:
El Torcal no es únicamente un paisaje espectacular.
Es también un territorio de enorme importancia
hidrogeológica, un espacio cuya capacidad para captar e infiltrar agua resulta
esencial para nuestra comarca.
Por eso, su protección no puede limitarse a lo que vemos
sobre la superficie.
Debemos preocuparnos igualmente por aquello que ocurre bajo
sus rocas.
La experiencia de Manuel Romero nos invita a reflexionar
sobre el modelo de gestión que queremos para nuestra sierra.
Y, desde luego, creo que es una lectura especialmente
recomendable para quienes tienen responsabilidades en su conservación.
El Torcal y los incendios forestales
Manuel Romero González
En esta misma línea, Manuel Romero aborda otra cuestión
esencial: el riesgo de incendios forestales.
El artículo nos acerca a la evolución de las medidas de
prevención y a los retos que plantea la protección de la vegetación y de los
ecosistemas de El Torcal.
Es una lectura que invita a reflexionar sobre la necesidad
de anticiparnos a los problemas, en lugar de actuar únicamente cuando ya se han
producido.
Porque conservar también significa prevenir.
Un laberinto de piedra, agua y tiempo
El Torcal de Antequera
David González Escobar
Un laberinto de piedra tallado por la naturaleza y el
tiempo.
La revista cierra su recorrido de artículos con una
aproximación a la extraordinaria geología del Torcal.
David González Escobar nos invita a comprender cómo se ha
formado este paisaje que tantas veces hemos contemplado con admiración.
Sus rocas, sus formas, sus cavidades y el papel del agua son
protagonistas de un recorrido que ayuda a entender la singularidad de este
espacio natural.
Y aquí quiero detenerme nuevamente en una cuestión que
considero especialmente importante.
El agua es una de las grandes protagonistas, aunque
invisibles, de El Torcal.
Bajo esas formaciones rocosas existe un complejo sistema
natural cuya importancia trasciende ampliamente el atractivo paisajístico.
Por eso, conocer la geología del Torcal también significa
comprender mejor la necesidad de protegerlo.
No estamos hablando solamente de un lugar hermoso para
visitar, sino de un patrimonio natural del que depende buena parte de nuestro
futuro.
Un reconocimiento imprescindible a quienes vivieron en El Torcal
Hubo un momento durante la presentación que considero
especialmente emotivo y que no quisiera dejar pasar.
Fue el reconocimiento, acompañado de un aplauso, a las
numerosas familias que durante generaciones vivieron dentro de El Torcal.
Personas que trabajaron aquella tierra, recorrieron sus
caminos, cuidaron sus animales y desarrollaron allí sus vidas, muchas veces en
condiciones extraordinariamente difíciles.
Familias cuyos nombres y recuerdos forman parte de la
historia de nuestra sierra.
Me pareció un gesto de enorme justicia.
Porque cuando hablamos de conservar El Torcal, no deberíamos
olvidar que también existe un patrimonio humano.
Un legado de conocimientos, costumbres, vivencias y formas
de relacionarse con la naturaleza que merece ser recordado.
A todas esas familias les debemos parte de lo que hoy hemos
recibido.
Y me parece hermoso que una asociación nacida para defender
El Torcal tenga también la sensibilidad de reconocer a quienes lo habitaron y
nos transmitieron su memoria.
Una edición cuidada y unas fotografías extraordinarias
No sería justo hablar de esta revista sin destacar el
magnífico trabajo editorial que hay detrás de ella.
La publicación ha contado con la colaboración de Druso
Maior, empresa especializada en publicidad y comunicación, responsable del
diseño de cubiertas, y con el trabajo de maquetación del Departamento de Diseño
Gráfico Exlibric.
El resultado es una revista atractiva, bien estructurada y
con una presentación que invita a detenerse en sus páginas.
Mención especial merecen las fotografías.
La participación de Antonio Miranda aporta a esta
publicación una extraordinaria riqueza visual.
Durante la presentación, el presidente José Antonio Carreira
llegó a comentar, refiriéndose a la calidad de sus imágenes, que «ya las
quisiera el National Geographic».
Una expresión que, más allá del entusiasmo del momento,
refleja el reconocimiento a un trabajo fotográfico excepcional.
Porque fotografiar El Torcal no consiste únicamente en
captar una formación rocosa.
Es saber esperar la luz, descubrir un encuadre, interpretar
una atmósfera y transmitir con una imagen lo que a veces resulta imposible
explicar con palabras.
Las fotografías, muchas de ellas inéditas, convierten esta
revista en una publicación que merece también conservarse por su valor gráfico.
Y a todo ello debemos añadir el trabajo de los autores,
colaboradores, correctores y personas que han hecho posible que esta primera
edición vea la luz.
Una revista que también ayuda a quienes más lo necesitan
Quiero terminar destacando una decisión que, personalmente,
me produce una enorme satisfacción.
Los beneficios que se obtengan con la venta de los
ejemplares se destinarán a apoyar la actividad social de la Asociación Casas de
Asís.
Un gesto de generosidad que agradezco profundamente y que
une dos formas distintas, pero perfectamente compatibles, de compromiso con
nuestra tierra.
Por una parte, la defensa y conservación de nuestro
patrimonio natural.
Por otra, la atención y acompañamiento a las personas y
familias que atraviesan situaciones de dificultad.
Dos maneras de cuidar lo que tenemos más cerca.
Desde Casas de Asís recibimos esta iniciativa con enorme
gratitud, especialmente por lo que representa: la colaboración entre
asociaciones que, desde ámbitos diferentes, trabajan por mejorar nuestra
sociedad.
Las personas interesadas en adquirir la revista podrán
solicitarla a través del sistema de reserva mediante código QR que facilite la
Asociación Torcaleros o siguiendo las indicaciones que publique en su página
web y redes sociales.
Además, los ejemplares podrán recogerse en la sede de la
Asociación Casas de Asís, en calle Córdoba de Antequera, conforme se
organice su distribución.
Toda la información sobre reservas y disponibilidad podrá
consultarse en:
Merece la pena comprarla, leerla y conservarla
Después de conocer el contenido de esta primera revista,
tengo la sensación de que estamos ante una publicación que debería encontrar un
lugar en muchas bibliotecas particulares de Antequera y de quienes sienten
algún vínculo con El Torcal.
No es una revista para hojear y olvidar.
Es una publicación para leer con tranquilidad, descubrir
historias desconocidas, comprender mejor nuestro entorno y volver a consultar
con el paso del tiempo.
También puede convertirse en un magnífico regalo para
quienes aman nuestra tierra.
Porque, además de contribuir a una causa solidaria, su
adquisición representa una forma de respaldar el esfuerzo de quienes
investigan, divulgan y trabajan por la conservación de nuestro patrimonio.
Me gustaría que este primer número tuviera una excelente
acogida y que fuera solamente el comienzo de una larga trayectoria editorial.
Que dentro de muchos años podamos contemplar una colección
de revistas Torcaleros y reconocer en ellas una parte importante de la
historia, la ciencia y la memoria de nuestra sierra.
Mi enhorabuena a José Antonio Carreira, Pepe Jiménez,
Manuel Romero, Lidia Cabello, Miguel Ángel Varo, al resto de autores y
colaboradores y a toda la Asociación Torcaleros por este extraordinario
trabajo.
Y mi agradecimiento por haber tenido la sensibilidad de
convertir también esta iniciativa cultural y científica en una oportunidad para
ayudar a quienes más lo necesitan.
El Torcal lleva millones de años escribiendo su historia en
la piedra.
Nos corresponde a nosotros aprender a leerla, transmitirla
y, sobre todo, conservarla.




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